Feeds:
Posts
Comments

Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Hora: 2:55 A.M.

Está sentada en su cama, arropada y con su viejo peluche. Ese peluche que nunca abandona, donde va, lo lleva. Parece cosa de niños, pero para ella es seguridad y aferrarse a un pasado, un buen pasado del que siempre quiere llevar parte.

La película que está viendo se acaba, lleva dos horas sumergida en un mundo que no es el suyo pero que le hace pensar en su vida, su pasado, su presente y su futuro.

Está nerviosa y no puede dormir, busca en su mesilla y lo encuentra. El último cigarro del paquete, el que prometió que nunca encendería.

Pone música, busca esa canción que ha sonado en la película y que llevaba tantísimo tiempo sin escuchar y cierra los ojos por un momento, se deja llevar como si estuviera en el mar y fuera arrastrada por las olas, una lágrima asoma tímida y se desliza por su mejilla, veinte segundos después abre los ojos y  mira el reloj.

 Hora: 3:05 A.M.

Observa el cigarrillo, sigue dentro del paquete, lo tiene abierto en su mano izquierda y de repente la canción se acaba. En ese momento piensa en poner otra, en encender el cigarro, en salir al balcón y tomar el aire, en irse a dormir, está en ese punto en el que cualquiera de esas cosas sería lo mismo que otra de ellas, en ese preciso instante en el que todo, todo tiene y carece de sentido.

Sabe que irse a dormir no es una buena idea, no va a dormir, ese maldito insomnio que cada vez mas a menudo aparece sin saber por qué por las noches.

Deja el paquete con el cigarro aún dentro sobre la mesilla y busca un mechero, lo encuentra y enciende una pequeña vela, apaga la luz y pone otra canción.

Hora: 03:13 A.M.

La canción suena y esta vez no cierra los ojos, mira el cigarrillo, sigue ahí, lleva mucho tiempo, se había prometido tantas veces que no lo encendería que le invade una sensación de culpabilidad abrumadora. Más lágrimas asoman por sus ojos.

Toma otra vez el paquete y saca el cigarrillo, lo observa detenidamente y de pronto con la vista fija en él, ya no lo mira, está perdida, en otro mundo, demasiados recuerdos acuden a su mente. Ve una parte del pasado encerrada en ese cigarrillo, la parte mala, la parte de noches en vela, de llantos, de nervios, no le gusta, su cara refleja tristeza y melancolía, decide encenderlo. Es el último, piensa, cuando se acabé, todo habrá terminado, no quedará nada más, quizás los recuerdos se esfumen al consumirse el cigarrillo. Coge la vela y lo enciende, da la primera calada y suelta el humo, despacio, parece liberarse de un peso enorme. Está disfrutando y poco a poco se relaja.

La canción que sonaba se ha parado hace tiempo, decide poner una lista entera, huye del silencio como si de un fantasma se tratara, huye del silencio en el que tantas veces se había refugiado.

Apaga el cigarro, no quiere que se acabe, es el último, no sabe si está preparada para que de verdad se consuma y se levanta de la cama.

Mira a través del balcón, a lo lejos, ve esas luces, esa ciudad, se fija en los edificios, la carretera que pasa justo debajo de su casa, no hay nadie. Clava su mirada en un enorme rascacielos, una ventana tiene luz, juega a imaginar que puede haber dentro del piso, quizás hay alguien como ella, o quizás un estudiante agobiado por exámenes, o una pareja dejándose llevar, quizás sea una señora que se ha levantado a beber agua o simplemente se han dejado la luz encendida por descuido.

Va a su escritorio y coge unos cuantos papeles y un bolígrafo, vuelve a la cama y enciende una lamparita que tiene en la mesilla y ahí está otra vez, sentada dante del papel y con un mundo de palabras por escribir.

Ni siquiera se acuerda de la sensación de libertad que sentía cuando escribía, no sabe ni el tiempo que hace que no se ponía a ello. Será que sólo lo hacía cuando algo no iba bien y sentía que tenía que sacar toda esa rabia, ese dolor o esa tristeza de alguna manera de su cuerpo.

¿Por qué lo dejó?

No lo sabe. No quiso seguir, dejadez y vagancia o simplemente no ha vuelto a sentir esa necesidad. ¿Quién sabe?

Las palabras empiezan a brotar al ritmo de la música, de repente para, se tumba sobre la cama apoyando su cabeza encima de la almohada. Se queda mirando la vela que aún sigue encendida y se queda dormida.

Hora: 03:30 A.M.

Hora: 04:27 A.M.

Tiene frío y se despierta, la vela continua luciendo, toda la habitación se ha impregnado de ese olor a manzana que desprende.

Mira el cigarrillo, ahí sigue, apoyado en el borde de la mesa, lo coge y lo vuelve a encender.

Toma también los papeles y el bolígrafo con el que estaba escribiendo, los tira al suelo al lado de la cama y se queda mirando fijamente a la foto que tiene en la pared. Piensa en él durante un momento y sonríe, mira el teléfono, que no suena y de pronto más lágrimas caen por su rostro, esta vez no paran, da la impresión de que hubieran estado retenidas durante mucho tiempo y ya no caben más y tienen que salir, ella no hace nada por impedirlo.

Piensa, se acuerda de la película que ha visto, del chico, de la moto, del puente y del candado, de la llave, de lo efímero de las cosas, del siempre y nunca, de lo que pudo haber sido, lo que es y lo que no será nunca, vuelve a mirar la foto y esta vez sonríe con más intensidad, pero también llora con más rabia. No se seca las lágrimas, su cara parece un río que nace en las montañas en plena época de deshielo.

Está sentada, tiene la espalda sobre el cabecero de la cama, deja caer su cabeza para atrás, el pelo le resbala por los hombros. Calada a calada va consumiendo el cigarro, mira el humo. Observa detenidamente como sale de su boca y se pierde por la habitación, poco a poco se va tranquilizando. Nota sus ojos cansados de llorar, la frente caliente y le recorren escalofríos por el cuerpo. Mira una vez más el teléfono y no suena.

El cigarrillo se acaba, lo deja en el cenicero.

La música ya no está, no sabe si quiere silencio o no, pero vuelve a ponerla  y otra vez esas viejas canciones de amor se abren paso entre el silencio.

Se siente agotada, no quiere pensar más, no le hace bien pensar, demasiadas cosas ocupan su cabeza y solo quiere dormir, dormir mucho tiempo, descansar y levantarse un nuevo día y no acordarse de nada.

Abre otra vez la mesilla y saca unas pastillas violetas, se toma dos y espera que su efecto somnífero no tarde mucho en aparecer, como muy tarde, en media hora estará durmiendo.

Mira el reloj.

Hora: 4:53 A.M.

Vuelve a mirar la foto, primero se mira a ella, luego a él y luego a los dos. Su cara refleja felicidad, piensa en él, en ambos y lo que están viviendo. Es plenamente feliz o así debería ser, nunca ha vivido nada igual ni ha querido a nadie de esa manera. Pero mira el teléfono y como antes, no suena.  Pasa mucho tiempo sin despegar la vista de la imagen, muchos momentos acuden a su mente, los va analizando y su cara es el reflejo de cada uno de ellos. Siente miedo, alegría, tristeza, felicidad, vértigo, dulzura… lo siente todo, no hay sentimiento que no recorra su cuerpo.

Se siente desfallecida, parece que las pastillas han hecho su efecto, se deja caer en la cama, cierra los ojos y duerme.

Hora: 5:23 A.M.

Mañana será otro día.

El teléfono ya no sonó en toda la noche porque ella lo puso en silencio antes de irse a dormir.

Hora: 13:56 P.M.

Se despierta y ve la llamada, esta vez volvió a llorar pero de felicidad. Toda la noche anterior queda como un sueño, un mal sueño y su vida continua, la vela sigue luciendo, una pequeña llama continua encendida luchando por sobrevivir a un mar de cera que la rodea, sopla y la apaga. Mira la foto y sonríe, esta vez totalmente convencida, suelta una carcajada Nunca había estado tan segura de algo. Se levanta de la cama de un salto, pone la radio y empieza a bailar. Lo piensa, es feliz, realmente feliz y todo merece la pena. Es totalmente consciente de que el tiempo se escapa, quiere vivir todo, disfrutar de cada instante.

Debajo de la cama, quedan ocultos los papeles y el bolígrafo, es como si un pequeño duendecillo los hubiera escondido para que algún día los encuentre y recuerde que no todas las lágrimas son de tristeza y que a veces merecen la pena, que después de la tormenta llega la calma y que siempre hay momentos malos, pero que todo pasa.

CARPE DIEM.

Image

Grinais.

Read Full Post »

Puede que lo que necesario sea un milagro, aunque quizás y pensándolo bien ni siquiera eso sea suficiente.

Esos ojos tristes, la sonrisa melancólica, los pensamientos negros y la nube gris que le envuelve allí dónde se encuentra. Juventud marcada por quién sabe qué historias de novela que se crean en su mente. La vida como destino fatal, aceptando lo que venga sin luchar por nada pero aparentemente con ese espíritu libre de revolución incandescente en cada poro de su piel.

Recuerda a las noches oscuras entre bares y tormentas, a las lágrimas con sabor a ron y al hombre del piano con su canción de derrota y miel. Siempre fue todo contradicción y lucha de opuestos.

Quizás debería empezar a vivir su vida como un romántico, no en la parte del desengaño en la que ya se encuentra sumergido.Pero si en la de alejarse de la racionalidad dejándose llevar, exaltando la importancia del impulso, la pasión, el rojo, el idealismo, la libertad y el individualismo creyéndose a veces, incluso, el centro del universo. No le vendría mal salir de ese segundo plano, de detrás del telón, de la sombra en la que el mismo se ha catalogado sin quererlo, para viajar aunque sea en sueños a lugares exóticos y lejanos, a ruinas de castillos que le demuestren que todo puede tener su fin, pero no por ello hay que cesar en el intento de forjar un imperio, a mares embravecidos que engullen navíos y a fuertes tormentas que lloran en noches tenebrosas.

Antes de arrepentirse y atormentarse por la pérdida de la gloria, hay que disfrutarla.

Siempre hay un rayo de luz acechando a la oscuridad, después de la noche siempre se hace de día, solo hay que tratar de ver ese destello, buscarlo y encontrarlo.

Los imposibles, también existen.

GRINAIS!

Read Full Post »

Hoy toca ser feliz

Un, dos, un, dos, tres, probando…

Un sendero sin retorno.

El agua de un río camino a su desembocadura.

Un libro que se escribe con el tiempo, con un solo argumento y cada vez con menos páginas en blanco.

Sucesión de ilusiones y sueños encadenados.

No es más que eso.

Te hablo de la vida. De vivirla cada día. De disfrutar cada segundo como si no fuera a haber más. De quemar el tiempo y con él todas sus limitaciones. De ser consciente de que cada minuto es único e irrepetible y que jamás habrá otro igual. De afrontar las cosas, de cogerlas de frente y con el máximo coraje posible, de hacer que te gusten aunque no sea así. De recrearse con cada paso del camino. De soñar tu vida, para tratar de vivir tus sueños. De amanecer con una sonrisa en tu rostro e intentar esbozar otra en el de los demás. De ser un payaso para rodearse de carcajadas. De tener presente que el tiempo resbala entre los dedos ante la impotencia de no poder evitarlo y hacer de esto un motivo más para devorar cada momento y sacarle todo su jugo. De disfrutar de la risa y de las lágrimas. De ser feliz aunque a veces nos parezca algo imposible. De hacer de cada beso y cada abrazo un mundo por descubrir. De nadar en otros ojos como si fueran mares infinitos a través de miradas cómplices.

Te hablo de recordar el pasado, de olvidarnos del futuro y de cabalgar por el presente haciendo de cada suspiro una historia nueva que contar.

Te hablo de creer siempre en las varitas mágicas, en las chisteras de las que salen conejos, en el poder de la belleza del arte, en la mente, que es magnífica, en las narices rojas y en los cuentos. En las ranas que se convierten en príncipes azules, en los castillos, y en hacer de la luna un columpio. De creer en el mundo de los sueños, en la ciudad de lo que te queda por vivir y en el mapa del amor. En lo imposible, en lo real, en la imaginación, en todo y, a la vez, en nada, pero, sobre todo, en ti.

No dejes que este mundo oxidado haga desaparecer esa maravillosa sonrisa que tu cara es capaz de dibujar, luce los dientes riéndote que cuesta muy poco.

Y recuerda : HOY TOCA SER FELIZ.

Read Full Post »

Para los que entienden lo que digo.
Para los que son capaces de comprender la importancia de volver a ser niños cada cierto tiempo para no pudrirnos en el falso mundo de los grandes.
Para los genios que aún escriben cartas de amor.
Para los poetas que despiezan sentimientos y emociones y lo encierran todo entre sus versos.
Para los artistas verdad, los que te erizan el vello con cada frase de una canción.
Para los que escriben por escribir, por el placer íntriseco que conlleva, igual que el que pinta por pintar y viaja por viajar.
Para los magos e ilusionistas de la palabra.
Para los capaces de reflejar sueños en papel.
Para los que encuentran el refugio entre sílabas.
Para los que tienen el don de hacer que no permanezcas impasible ante sus párrafos.
Para todos los capaces de reír, llorar, imaginar, soñar y crecer con el mundo de las letras.
Para los que creen y afirman rotundamente que el arte es un arma cargada de futuro.
Para todo ellos, por saber gobernar el mundo a golpe de pluma y tintero haciendo que pequeños momentos sean inmensos y eternos y por alimentar la ilusión de que la vida puede ser maravillosa en un mundo cada vez más oxidado…

Read Full Post »

Motivos: millones o ninguno y quizás innecesarios. Algo imprescindible: ganas. Impulso: todo y nada, yo, tú, él, ella, nosotros, vosotros y ellos, todos, cualquiera, ninguno y nadie.
Trazo, letra, verso, acordes y canción.
Tiempo, mucho tiempo y miedo, demasiado miedo.
Ya era hora de volver a esta extraña costumbre, ya era hora de recuperar la magia y ya era hora de disfrutar con cada palabra. Exclamación, mayúscula, “por fin”, se cierra exclamación (¡POR FIN!). Y las preguntas son: ¿cómo puedes permitir perder parte de tu identidad?, ¿cómo eres capaz de ver como desaparece algo clave en tu vida y permanecer impasible? ¿Cómo? Y no queda ahí, hay mucho más… Antes no eras capaz de vivir sin ello, lo necesitabas, más que eso, era algo imprescindible. No busques los motivos por los que lo perdiste, puede que conocerlos sea parte de la solución, pero no, no pierdas el tiempo, es más, posiblemente ya los sepas, mejor piensa en por qué te resignaste con tanta facilidad a continuar sin ello. Era una bocanada de aire, el rayo de luz que ilumina la habitación cuando todo está oscuro, el agua al pasar a tu interior cuando estás sediento, ese beso que jamás olvidarás, la hierba donde tumbarse a descansar cuando ya no puedes más, el hombro sobre el que llorar, el oído que te escucha cuando nadie lo hace, fantasías, sueños e ilusión, desengaños y mentiras, pensamientos, sentimientos y emociones, silencio y música, también ruido, calma y agitación, llanto y carcajadas, el altavoz por el cual gritar a los cuatro vientos lo que no te atreves ni a susurrar, momentos de soledad, tu vida reflejada a través de la tinta, directo de la mente al papel, tanto recogido en algo tan insignificante, TANTO. Piensa, te había dado todo cuando no tenías nada, te ayudó a unirte a lo más grande que tienes ahora mismo, con tan sólo escribir, tu mundo se ordenaba, era cordura a través de la locura, testigo de momentos camuflados entre historias que necesitaban ser contadas… ¿Te acuerdas? ¿Lo recuerdas?, la sensación de libertad al decir todo lo que pasaba por tu mente, el librarte de encrucijadas de pensamientos, de nudos de conciencia y de batallas entre razón y corazón, realmente no solucionabas nada, pero creabas, y entre crear y creer tan solo hay una letra de diferencia. Te hacía soltar toda esa rabia, ese mal humor y plasmar esa felicidad, exteriorizar tu miedo y provocaba que creyeras en ti, que confiaras en que quizás nada es imposible y que si lo es no hay porque preocuparse, te aportaba esa inyección de adrenalina, te hacía darte cuenta de que los problemas tienen solución y si no es así no merece la pena llevarse malos ratos, que la vida es un ir y venir de continuos cambios y no siempre para bien, pero que hay que cogerlos de frente, sin miedo. Por momentos te dotaba de ese optimismo del cual por naturaleza careces.
Cosa de brujas, terapia para los instantes más complicados, siempre había un rato para dedicarle a la palabra, SIEMPRE, porque era algo tuyo, algo sincero y auténtico, algo poderoso. No te gustaba que nadie lo leyera pero ¿qué me dices de las veces que sentías que alguien tenía que leerlo? ¿No te hacía sentir unido a esa persona con un vínculo más que fuerte? ¿No recuerdas el motivo por el cual unos pocos, por no decir un par de privilegiados o todo lo contrario eran los únicos que conocían todo ese montón de letras sin sentido recogidas en cuatro papeles? ¿Entonces? ¿Por qué?
Jamás te faltó inspiración, lo sabes, nunca te ha abandonado, fuiste tú quien apagaba cada atisbo de creatividad, quien fundía cada destello de improvisación, quien poco a poco dejaba de lado este mundo por desinterés y dejadez, quien tiraba la toalla al ver que le costaba más de lo normal transformar sus pensamientos en gotas de tinta. Carecías y probablemente careces de perseverancia y de paciencia, me gustaría que fueras consciente de las historias que se han perdido, que han quedado resignadas a nada, a ser como una ráfaga de viento que pasa, pero que no queda. No te lamentes, sé que nunca has querido apartarte de todo esto, tómalo como una lección a aplicar en campos mucho más importantes que lo que nos concierne en estas líneas, extrae la moraleja de todo esto e intenta extrapolarlo a la vida real, empieza otra vez como si nada hubiera pasado, borrón y cuenta nueva y a recuperar el tiempo perdido.
Llegados a este punto, no tengo nada más que decir, me alegro de que hayas vuelto, ojalá dure para mucho y no pase como pasó antes de llegar a esto, pero recuerda, la vida son cambios constantes y continuos y contradicciones, contradicciones en cada esquina, intenta no perderlo, siempre ha estado en ti, siente orgullo por ello, puede que muchos no lo entiendan jamás, pero ahí reside su encanto, tu sí.
Ánimo, confianza y suerte.
Fdo: tú yo perdido que se abre camino hacia el lugar del cual nunca debería haber salido.

GRINAIS!

Read Full Post »

No creas que la idea de plasmar todo esto en un papel no ha dado mil vueltas en mi mente, pero escribir es la única manera de sentirme un poco más libre de ello. Debes saber que es algo que me hace recobrar el equilibrio que con solo tu existencia desaparece…

Hoy no ha sido un día ni por asomo bueno, ha sido uno de esos días en los que no duermes, en los que pasas horas y horas pensando y dando vueltas a las cosas, días en los que no quieres estar en la cama, pero tampoco fuera de ella, no quieres estar en casa, pero tampoco en la calle, de esos días en los que no te peinas, que lo pasarías en pijama, tirado en algún rincón, arropado con una manta, aislándote del mundo, uno de esos días en los que no quieres ni ver, ni hablar con nadie, que te encierras en ti mismo porque nadie es suficiente y viceversa, porque no estás para nadie y no crees que nadie pueda estarlo para ti, que no quieres nada, pero necesitas todo, que te irritas por menos de un suspiro y en los que llorar o no llorar se convierte en lo mismo, días sin sonrisas y con demasiadas encrucijadas de sentimientos.

Ha sido un día que se describiría con un sabor y un olor, los dos tuyos, un día en el que me he ido haciendo diminuta con el paso de las horas y he vagado incesantemente por tu persistente presencia en mi memoria… ¿Cómo no mencionarte si eres el culpable, junto conmigo, consciente o no, de todo esto? Me pregunto el por qué de quedarme con tu olor, de que aparezca cuando menos lo deseo y cuando no lo necesito, el por qué de atormentarme de esta forma, pero lo que realmente me gustaría conocer es qué tiene tu sabor, que me ha hecho adicta en menos de tres mordiscos y casi sin saborear, y cómo es posible que en un tiempo tan efímero como el de dar dos caladas te hayas convertido en mi droga personal. Me quedo corta si te digo que enloquezco de pensar que quizás no lo tenga nunca más, que me asusta un futuro con ausencia de tus labios y que ignoro, por cobarde, la idea de seguir sin tus abrazos, que me encantaría mantener el privilegio de poseer esas manos que quedamos, eran mías, sólo mías, y las cuales podía manejar a mi antojo. Y no quiero ser si no es contigo y no quiero que seas si no es conmigo.

Me asaltan escalofríos al recordar lo que vivimos, que me siento idiota al darme cuenta de que he caído más bajo por ti que por nadie, que he hecho desaparecer mi orgullo tragándomelo, absorbiéndolo como bocanadas que desgarran como espinas al pasar a mi interior, que he derramado lágrimas cuando yo… ¡no lloro!, que mentiría si dijese que esto me ha pasado antes y que sé sobrellevarlo, que no sería capaz de decir que no quiero nada más allá de lo que tenemos, que me matan las ganas de tener algo más y que se me abren las heridas al imaginarte en brazos de otra, que no pierdo más tiempo en otra cosa que en pensar en ti, que soy una maldita marioneta en tus manos, sin ni siquiera tú saberlo, y que no sé qué clase de hechizo me has lanzado. Desconozco cómo decir que no te quiero, cómo seguir afirmando rotundamente que eso no es así, e intentar engañarme, ignoro el por qué de acobardarme al pensar que eso es verdad  y no saber lo que tú quieres.

Me aferro a lo poco que me gusta de lo que me dicen, no me siento con fuerzas de enfrentarme al olvido, porque no puedo y tampoco quiero, porque no me arrepiento de nada, porque lo sencillo sería desear que ojalá no hubiese ocurrido y condenar lo sucedido a un encierro del que no debería volver a salir, pero no, yo quiero lo que ha pasado y de momento pienso guardarlo en mi memoria por mucho daño que me haga revivirlo.

Me asusta la debilidad a la que estoy sometida, el saber que caería una y otra vez sin más insistencia que una mirada, lo detesto, repugno el ser dependiente de esa especie de especial veneno, tu veneno, y la facilidad para darte lo que pides sin resistencia alguna.

Lo único que me consuela es el ganar experiencias y el aumentar de decepciones, transformadas en enseñanzas. Y me niego a hablar de amor, me parece tan estúpido, tu felicidad depende y reside en otra persona… ¿Es justo?, no, no lo es. ¿Es maravilloso?,  me atrevería a decir que sí. ¿Es especial?, más que eso, pero como he dicho lo considero algo sumamente idiota, por lo cual no quiero ni mencionarlo.

No pretendo con esto nada más que librarme de esta carga, no espero que lo entiendas y mucho menos que tú sientas lo mismo. Esta situación me hace daño, pero a pesar de ello me veo en la obligación de darte las gracias, porque al fin y al cabo tú eres lo único capaz de volverme loca al dotarme de cordura y que al intentar ser cuerda me arrastra a la locura, porque eres y soy, una lucha de opuestos, porque somos una guerra de contrarios que me inspira a cada instante y algo que dota de sentido a este gran circo de la vida.

GRINAIS.

Read Full Post »

No todo el mundo se fija, pero la primera señal de que una historia es buena es su primera frase, su primera palabra. Los escritores mediocres, aquellos que soñamos con conseguir la perfección, aquellos que soñamos con plasmar nuestros sentimientos en un papel de forma que más tarde que temprano alguien lo lea y se sienta identificado, necesitamos llamar la atención. Necesitamos que la mente del lector se sumerja en este caos, sin remedio, sin posible salvación.

 

Imaginemos por un momento que solo somos capítulos de un libro. Cada capítulo se centra en un personaje contando su historia, poderosos, mendigos, soldados, rebeldes, todos en el mismo tomo. Su historia depende de la mano por la que esté escrita, manos con un talento magistral que partiendo de la nada, sin un inicio impresionante, sin artificios, solamente armadas con la fuerza de la verdad, escriben las historias que llevan en sus venas. Increíbles historias que perduraran más allá de los tiempos, que forjaran leyendas recordadas por siempre.

En cambio el talento de mi escritor es más que dudoso, si me preguntan por el inicio de mi historia, sería algo que impactara, algo fuerte, algo como:

-Desdichado, un nuevo desdichado condenado a vagar eternamente en este valle de lágrimas que llamamos vida.

 Ese es el principio, impactante, capta tu atención con promesas falsas sobre una dramática historia que te conmoverá el corazón. Pero la realidad es totalmente distinta, no soy más que otro más con unos deseos superiores a su talento, frustrado y con alma de poeta pero pluma y cerebro de un simple imbécil. Un ser condenado a fracasar en todo lo que emprenda y a ser recordado por un simple, “lo intentó”. Mi vida trascurrirá sin pena ni gloria, entre bastidores. Quizás eso sea lo peor, el ver a otras personas conseguir lo que desean, el sentirte capaz de ser ellos, esas falsas esperanzas que te provoca la visión del triunfo, que te impulsan a seguir adelante a pesar de los fallos, de los errores.

 Yo personalmente tengo una esperanza, un oscuro deseo en mi corazón. Que la mano que escribe mi historia caiga fulminada y yazca sin vida en la mesa acompañada por el gotear de la tinta derramada. Quizás así alguien se compadezca de mí, relea mi historia sin terminar, sonría con compasión y recoja el tintero, moje la pluma reseca y continúe mi historia dándole un cambio brusco al argumento y concediéndome la ansiada libertad.

Apátrida!

 

Read Full Post »

Older Posts »