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Archive for May, 2011

No creas que la idea de plasmar todo esto en un papel no ha dado mil vueltas en mi mente, pero escribir es la única manera de sentirme un poco más libre de ello. Debes saber que es algo que me hace recobrar el equilibrio que con solo tu existencia desaparece…

Hoy no ha sido un día ni por asomo bueno, ha sido uno de esos días en los que no duermes, en los que pasas horas y horas pensando y dando vueltas a las cosas, días en los que no quieres estar en la cama, pero tampoco fuera de ella, no quieres estar en casa, pero tampoco en la calle, de esos días en los que no te peinas, que lo pasarías en pijama, tirado en algún rincón, arropado con una manta, aislándote del mundo, uno de esos días en los que no quieres ni ver, ni hablar con nadie, que te encierras en ti mismo porque nadie es suficiente y viceversa, porque no estás para nadie y no crees que nadie pueda estarlo para ti, que no quieres nada, pero necesitas todo, que te irritas por menos de un suspiro y en los que llorar o no llorar se convierte en lo mismo, días sin sonrisas y con demasiadas encrucijadas de sentimientos.

Ha sido un día que se describiría con un sabor y un olor, los dos tuyos, un día en el que me he ido haciendo diminuta con el paso de las horas y he vagado incesantemente por tu persistente presencia en mi memoria… ¿Cómo no mencionarte si eres el culpable, junto conmigo, consciente o no, de todo esto? Me pregunto el por qué de quedarme con tu olor, de que aparezca cuando menos lo deseo y cuando no lo necesito, el por qué de atormentarme de esta forma, pero lo que realmente me gustaría conocer es qué tiene tu sabor, que me ha hecho adicta en menos de tres mordiscos y casi sin saborear, y cómo es posible que en un tiempo tan efímero como el de dar dos caladas te hayas convertido en mi droga personal. Me quedo corta si te digo que enloquezco de pensar que quizás no lo tenga nunca más, que me asusta un futuro con ausencia de tus labios y que ignoro, por cobarde, la idea de seguir sin tus abrazos, que me encantaría mantener el privilegio de poseer esas manos que quedamos, eran mías, sólo mías, y las cuales podía manejar a mi antojo. Y no quiero ser si no es contigo y no quiero que seas si no es conmigo.

Me asaltan escalofríos al recordar lo que vivimos, que me siento idiota al darme cuenta de que he caído más bajo por ti que por nadie, que he hecho desaparecer mi orgullo tragándomelo, absorbiéndolo como bocanadas que desgarran como espinas al pasar a mi interior, que he derramado lágrimas cuando yo… ¡no lloro!, que mentiría si dijese que esto me ha pasado antes y que sé sobrellevarlo, que no sería capaz de decir que no quiero nada más allá de lo que tenemos, que me matan las ganas de tener algo más y que se me abren las heridas al imaginarte en brazos de otra, que no pierdo más tiempo en otra cosa que en pensar en ti, que soy una maldita marioneta en tus manos, sin ni siquiera tú saberlo, y que no sé qué clase de hechizo me has lanzado. Desconozco cómo decir que no te quiero, cómo seguir afirmando rotundamente que eso no es así, e intentar engañarme, ignoro el por qué de acobardarme al pensar que eso es verdad  y no saber lo que tú quieres.

Me aferro a lo poco que me gusta de lo que me dicen, no me siento con fuerzas de enfrentarme al olvido, porque no puedo y tampoco quiero, porque no me arrepiento de nada, porque lo sencillo sería desear que ojalá no hubiese ocurrido y condenar lo sucedido a un encierro del que no debería volver a salir, pero no, yo quiero lo que ha pasado y de momento pienso guardarlo en mi memoria por mucho daño que me haga revivirlo.

Me asusta la debilidad a la que estoy sometida, el saber que caería una y otra vez sin más insistencia que una mirada, lo detesto, repugno el ser dependiente de esa especie de especial veneno, tu veneno, y la facilidad para darte lo que pides sin resistencia alguna.

Lo único que me consuela es el ganar experiencias y el aumentar de decepciones, transformadas en enseñanzas. Y me niego a hablar de amor, me parece tan estúpido, tu felicidad depende y reside en otra persona… ¿Es justo?, no, no lo es. ¿Es maravilloso?,  me atrevería a decir que sí. ¿Es especial?, más que eso, pero como he dicho lo considero algo sumamente idiota, por lo cual no quiero ni mencionarlo.

No pretendo con esto nada más que librarme de esta carga, no espero que lo entiendas y mucho menos que tú sientas lo mismo. Esta situación me hace daño, pero a pesar de ello me veo en la obligación de darte las gracias, porque al fin y al cabo tú eres lo único capaz de volverme loca al dotarme de cordura y que al intentar ser cuerda me arrastra a la locura, porque eres y soy, una lucha de opuestos, porque somos una guerra de contrarios que me inspira a cada instante y algo que dota de sentido a este gran circo de la vida.

GRINAIS.

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